David Valdés

Timbales en la "Escocesa" de Mendelssohn

Felix Mendelssohn comenzó a componer la Sinfonía nº 3 en La menor, op. 56, (“Escocesa”) en 1829 tras un viaje a Escocia (del que también saldría la famosa overtura “Las Hébridas”), pero abandonó el proyecto durante más de una década para retomarlo y terminar de escribirla entre 1841 y 1842. Es la tercera en su catálogo pero, en realidad, es la quinta en orden cronológico de composición, la última de sus sinfonías.

 

La parte de timbales es maravillosa, pero tiene detalles que hacen que podamos ver determinados pasajes como “errores” que no acaban de encajar con el resto de la orquesta. Me refiero, concretamente, a la primera intervención del 2º movimiento (Vivace non troppo), donde tocamos el tema con los fagotes, trompas, violines I, chelos y contrabajos:

Ved que la primera nota es una corchea, y ahí es donde encuentro el problema… Esta frase es el tema principal, que SIEMPRE comienza con una anacrusa de semicorchea. Aquí está en el clarinete nada más empezar el movimiento:

Frase de 4+4 compases, y cada semifrase empieza con una anacrusa de semicorchea.

 

Esta frase es material temático y se va repitiendo a lo largo de todo el movimiento. Aquí en las flautas:

Esta vez en fagotes, violas y chelos:

En fagotes, violines, chelos y contrabajos

Aquí se establece un diálogo rítmico con la cabeza del tema.

En este punto se usan las dos primeras notas del tema para crear una nueva frase rítmica:

En este otro pasaje se utilizan solo los dos primeros compases del tema. Es un desarrollo por acortamiento y repetición:

Como veis, el tema está claro, y SIEMPRE que aparece es con una anacrusa de semicorchea. El problema es que, en la primera intervención del timbal, que es exactamente el tema principal acompañando a los fagotes, trompas, violines I, chelos y contrabajos, somos el único instrumento que “rompe” la unidad temática y toca una anacrusa de corchea:

Aparte de no tener sentido desde un punto de vista temático/compositivo, esa corchea inicial suena fatal porque no vamos junto al resto de la orquesta y parece que nos estamos equivocando. Rítmica y temáticamente destrozamos el efecto por no coincidir con el resto de instrumentos a los que doblamos.

 

Tratando de encontrar una respuesta, he buscado en todas las ediciones disponibles del “score”: la primera de 1842 de Breitkopf & Härtel, la de 1877 del mismo editor y reimpresa por Kalmus, la misma reimpresa por Dover, la de August Kranz de 1910… Todas ellas muestran una anacrusa de corchea en la parte de timbales.

 

Decidido a aclarar el asunto, llegué al manuscrito. En la pág. 63, coincidiendo con un paso de página, podemos ver el comienzo del tema:

Acerquémonos para verlo mejor:

El manuscrito es claro: el timbal, y solo el timbal, comienza tocando una corchea en lugar de la semicorchea que tocan los demás instrumentos.

 

El problema es que el manuscrito original salta de la página 63 a la 66 (es decir, faltan la 64 y 65), con lo que es imposible ver qué pasa en toda la frase de 8 compases (sería muy útil ver qué ocurre al comienzo de la segunda semifrase, la anacrusa del quinto compás, pues es una repetición).

Sí, la escritura es clara, pero para mí se trata de un error evidente, pues no coincide con el material temático ni con el resto de instrumentos. Esa pequeña diferencia hace que, para mí, suene mal y fuera de lugar.

 

Debemos saber que Mendelssohn era muy voluble, hacía cambios constantemente y le costaba mucho establecer una versión definitiva de sus obras (recomiendo encarecidamente la lectura de ESTE artículo). Basta ver el manuscrito para comprobar que existen muchísimas tachaduras, cambios, añadidos… Aunque a nosotros nos haya llegado esa anacrusa como una corchea, nuestro deber es ser intérpretes, no meros lectores. Es por eso que siempre toco el pasaje inicial de esta manera:

De pequeñas “trampas” de este tipo está llena nuestra parte y, por ello, he decidido editar mi propia “Escocesa”. No he incluido cambios de afinación (¡como si no fuera suficientemente polémico el asunto de editar!) porque hay algunos que ya están establecidos en la tradición, son conocidos y porque editar notas es algo más personal que os dejo a vosotros.

 

Podéis descargarla en el siguiente enlace: 

Sabéis que me encanta investigar y editar, pero para ello es necesario conocimiento. Tocar simplemente lo que está escrito, sin plantearse cuestiones musicales, lo puede hacer cualquiera. Lo difícil es hacer música (que implica llevar la cosa unos cuantos pasos más allá de la simple lectura) y, poniendo esfuerzo, conocimiento y pasión de nuestra parte, respetamos más al compositor que siendo meros lectores (cosa que, por otra parte, cualquier ordenador 386 puede hacer). Recordad que lo escrito no es verdad absoluta grabada en letras de bronce: la experiencia me ha demostrado que todos somos humanos (incluidos, sí, los grandes compositores), y los descuidos, errores, malas transcripciones, fallos de imprenta y demás cuestiones humanas aparecen por doquier en todo lo relacionado con manuscritos, pruebas y ediciones.

 

No tengáis miedo a tomar decisiones informadas. La música es un arte efímero que se desvanece en el tiempo. Una vez que nuestra interpretación se ha terminado, también nuestras decisiones (correctas o incorrectas) se desvanecen en él y, por suerte, nadie ha resultado herido por esas decisiones (¡algo que no pasaría si fuéramos cirujanos cardiacos!). Como artistas, no es nuestro deber “cebar” al público con sinsustanciadas sino, más bien, hacerlos sentir “incómodos” para retarlos y desafiarlos para que piensen (es por esto que los artistas son considerados peligrosos en ciertos regímenes). Rétate a ti mismo, a tus colegas y al público. De eso se trata la música.

 

Usad mi edición libremente (citadme en redes si lo hacéis, por favor) y haced música. No leáis (eso lo hace cualquiera).

 

Como detalle final, este repertorio lo toco en mis magníficos timbales Jahne & Boruvka. Tienen el sonido, carácter y volumen perfecto para esta sinfonía.

Y tú, ¿cómo tocas la “Escocesa”?, ¿cuál es tu concepto para Mendelssohn? Soy todo oídos.

 

 

…et in Arcadia ego.

© David Valdés