Después de grabar aquel vídeo probé distintas formas de tocar este fragmento. Podéis ver el resultado a continuación:
Por orden de aparición, las distintas opciones son éstas:
Obviamente, estas “baquetaciones” pueden invertirse si eres zurdo y convertir las derechas en izquierdas y viceversa.
Decidí tocar las tres últimas corcheas con mi mano fuerte (la derecha) para conseguir la mayor igualdad rítimica y tímbrica, pero se podrían hacer bastantes combinaciones: DDI, DII, DID… (y todas sus inversiones de derechas por izquierdas).
Cada una de las opciones que aparecen en el vídeo da lugar a un fraseo diferente, lo que hace que tengamos muchos recursos a la hora de hacer música. Esa, y no otra, es la finalidad de la técnica: un medio para llegar a la solución musical que mejor se adecúe al contexto.