A pesar de ser uno de los grandes hitos del repertorio orquestal, “Scheherezade” contiene, lo creáis o no, numerosos errores en su edición. Belaieff (os sonará de anteriores entradas) publicó la partitura general y las particelle en 1889 en Leipzig. Desde entonces hemos tocado con las mismos materiales: ¡135 años perpetuando los muchos errores que contiene esa primera edición! Durante más de un siglo nadie se ha molestado en corregirlos, y ediciones posteriores son meras reimpresiones, por lo que contienen exactamente los mismos errores que el original.
Es posible (seguro, vamos…) que esta sea la causa de las dudosas interpretaciones que de esta obra se hacen, pero hoy no quiero hablar de los errores en la edición, sino de una interpretación específica de la parte de caja. Es obvio que la particella no ayuda pero, una vez más, se pone de manifiesto lo poco que nos gusta estudiar el score.
Un problema que siempre ha existido es el uso de dos notaciones diferentes para, en muchos casos, indicar lo mismo: un redoble. Así, tenemos la plica atravesada con varias barras o la indicación tr seguida de una línea ondulante.
Vamos a dejar de lado el hecho de que, efectivamente, estas dos escrituras sí significaron cosas distintas durante el Clasicismo y el Romanticismo. La primera indicaba un “double stroke roll” y la segunda un redoble multirrebote. Sí, esa diferenciación existió, pero no es el asunto de este artículo: cuando Rimsky-Korsakov escribió “Schererezade” ya no se diferenciaba y ambas indicaban indistintamente lo mismo, un redoble. El problema es que se utilizaban ambas en la misma partitura, lo que da lugar a equívocos.
Podemos ver aquí un redoble en el 3º movimiento que está escrito usando barras aravesando la plica:
Y aquí un redoble en el 4º movimiento usando la indicación tr:
Como veis, el redoble se indica de dos maneras distintas. El problema es que las barras sobre la plica también son una abreviatura (una raya=corcheas, dos rayas=semicorcheas, tres rayas=fusas, etc.), y esa escritura también la usa Rimsky-Korsakov, con lo que ya tenemos el lío montado.
Así, en el cuarto movimiento, en la letra Q, tenemos esta escritura que usa las barras en la plica:
Obviamente, este pasaje no es un redoble: es una abreviatura para tocar exactamente el mismo ritmo que las trompas y trompetas, a quienes doblamos.
Lo mismo ocurre en T, donde doblamos exactamente a la primera trompeta:
Debemos tener muy claro cuándo se trata de un redoble y cuándo de una abreviatura que reproduce el ritmo de los instrumentos a los que doblamos. El problema es que no somos coherentes y, en la letra G del 3º movimiento, la interpretación salta por los aires porque tocamos un redoble cuando debería ser un pasaje rítmico:
Aquí doblamos clarísimamente a la trompeta, pero la costumbre ha hecho que, en lugar de tocar el mismo ritmo que ellas (como se hace en el 4º mov.), se toque un redoble. Mi opinión es que debe ser un pasaje rítmico (dos tresillos de semicorcheas abreviados con las barras en la plica), pues estamos en exactamente la misma situación ya descrita.
No solo eso: que los timbales entren después con ese ritmo perfectamente escrito acompañando un despliegue de tresillos en el resto de la orquesta prueba que la caja también debería tocar esa figuración:
Como veis, la escritura de Korsakov es muy coherente cuando se trata de doblar a las trompetas: abreviatura con barras. Los que no somos coherentes somos los percusionistas, que tocamos el tercer movimiento como redoble y rítmico el cuarto cuando deberíamos tocar de forma idéntica en ambos. La escritura y la situación musical es idéntica en todos los casos comentados, luego nuestra forma de tocar debe ser idéntica en todos ellos.
Escribir esos tresillos, aunque sea de forma abreviada con dos “3” encima de cada figura, es un engorro para el cajista encargado de preparar la plancha de impresión y por eso se omite: se ahorra tiempo y dinero. Fijaos que hay otros muchos sitios en Scheherezade donde se omite el “3” encima de las notas, y se hace porque se sobreentienden, están claros y ahorran mucho trabajo en la maquetación. Pasa lo mismo en G: se omiten por una mera cuestión de imprenta, pero se sobreentienden porque estamos doblando los tresillos de las trompetas.
Somos intérpretes, no lectores. Tenemos que interpretar, escuchar, prestar atención a lo que hacen el resto de los instrumentos y usar la lógica y el sentido común para llegar a la solución más musical posible. Sé que es muy difícil cambiar costumbres y cosas que se dan por hechas, pero nuestro deber como artistas es cuestionarnos las cosas y no dejarnos llevar por la marea ni acomodarnos.
Por otra parte, seamos prácticos… Uno: la grandísima mayoría de los directores jamás se darán cuenta si tocamos de una manera o de otra. Dos: si tocas la caja es que eres el principal, luego no tienes que dar explicaciones a nadie. Tomad decisiones musicales sin miedo; a fin de cuentas, con razón o sin ella, nuestras decisiones no matan a nadie (sí lo harían si fuéramos cirujanos cardiacos) y estas se evaporan en el tiempo cuando la música cesa.
Mi interpretación en la letra G del tercer movimiento es que debemos tocar dos tresillos de semicorcheas. ¿Cuál es la tuya? Podéis descargar mi edición de la parte de caja en el enlace siguiente:
…et in Arcadia ego.
© David Valdés