Traté el interior con aceite de tung, conocido desde hace siglos para trabajar la madera (especialmente de instrumentos musicales).
Humedecí ligeramente una gasa y extendí el aceite (muy poco) en el sentido de la veta. Si usamos demasiado tendremos pegotes y manchas. Inmediatamente después pasé una gasa limpia con cierto brío para que la capa quedara uniforme y casi seca. Si se hace bien no hay que lijar antes de dar la siguiente mano. Dejé secar cada capa 24 horas para que la madera obsorbiera bien el aceite.
Vi algunos tambores históricos acabados en color nogal que me gustaron, por lo que decidí que ese sería el color de mi tambor. Antes de empezar tapé con papel de pintor las partes ya tratadas para evitar accidentes (manchas, salpicaduras…).
Usando el torno que fabriqué en “Bandeja giratoria para luthiers” le di al exterior del casco un tinte al agua de color nogal. En total fueron dos capas, lijando con lana de acero 000 después de cada una para igualar el acabado. Este es el resultado tras la última mano:
Con dos manos el casco quedó a mi gusto, por lo que el siguiente paso fue acabarlo con cera. Repetí el proceso tres veces (no me compliqué la vida: estéticamente me gustaba y, parece ser, son más que suficientes para tapar la madera y protegerla), dejando secar y endurecer la cera durante 24 horas antes de la siguiente aplicación. Este es el resultado final.
Respecto a los aros, lo primero que hice fue quitar las rebabas que quedaron al perforarlos. Cuando se perfora en ángulo es inevitable que aparezcan, pues las fibras no se rompen homogéneamente. Tapé las “heridas” con pasta de madera y, una vez seca, los lijé con lana de acero.
Les di diez manos de aceite de tung y quedaron con un tono oscuro muy bonito.
En las siguientes fotos podéis ver el casco y los aros una vez finalizado todo el proceso (os prometo que al natural ganan mucho).
Con todas las partes listas ya solo quedaba montar el tambor, pero eso será en una próxima entrada.
¿Qué técnicas usáis vosotros para teñir/encerar?, ¿qué colores hubierais escogido? ¡Hacédmelo saber!
…et in Arcadia ego.
© David Valdés