Se ve claramente que todas las líneas del primer pasaje están dobladas a la octava, lo que ya nos da alguna pista de por dónde van los tiros. El segundo fragmento presenta acordes placados de tres notas, lo que también nos da pistas. Efectivamente, Bartók escribió para un xilófono de teclado y así lo indicó en la partitura de dirección:
Es un asunto que volveremos a tratar en “Percusize Me”, pero quienes estáis bien informados y conocéis el repertorio ya sabéis que muchos de los pasajes que hoy día tocamos con mazas en el glockenspiel estaban escritos originalmente para un instrumento accionado por teclas. Esto es muy común en el glockenspiel, pero no lo es tanto en el xilófono, por lo que nos encontramos ante uno de los escasísimos pasajes orquestales (por no decir el único) escritos para xilófono de teclado. ¿Y cómo es el instrumento? Mirad estas fotos (muchas gracias a Szabolcs Joó, percusionista de la Orchestra Filarmónica Nacional Húngara, por las fotos y la información):
Según el señor Joó, este es exactamente el instrumento que conoció Bartók. La Orquesta de la Ópera de Budapest tenía uno y, merodeando por el teatro durante los ensayos, Bartók lo vio y decidió incorporarlo a la orquestación de “Barbazul” (típico caso en el que se orquesta conociendo los instrumentos de los que dispone la agrupación, pues fue precisamente la ópera de Budapest la que estrenó la ópera). Resulta que el xilófono del que disponía esta orquesta tenía las láminas muy pequeñas, sonaba poco y era difícil de tocar, así que se encargó uno nuevo para poder estrenar la ópera. El que aparece en las fotos anteriores es el “nuevo”, el de encargo, el que conoció Bartók en persona y el que se tocó en el estreno (impresionante, ¿verdad?).
Obviando el hecho de que este instrumento está un poco ajado, no deja de ser lo mismo que un piano, un glockenspiel de teclado o una celesta pero, en lugar de percutir cuerdas, láminas de metal o campanas, en este caso se percuten láminas de madera. De hecho, el mecanismo es idéntico al de un piano, siendo la única diferencia el que las mazas están hechas de madera muy dura.
Como lo anterior no es lo deseable, aún tenemos un par más en la recámara:
Hoy hemos conocido un instrumento extremadamente raro, exactamente el mismo que vio y tocó Bartók y con el que se estrenó la ópera “El Castillo de Barbazul”. Mil gracias a los miembros del grupo “Orchestral Percussion Talk” por su vasto conocimiento y por su generosidad a la hora de compartirlo.
…et in Arcadia ego.
© David Valdés