La forma “habitual” de colocar los timbales es situando el grave a la izquierda, ascendiendo hasta tener el más agudo a la derecha. Esta disposición se utiliza en España, Francia, Italia, Reino Unido, Estados Unidos…
La forma en que colocan los timbales en Alemania, Holanda y otros países centroeuropeos es al revés, con el grave a la derecha y el agudo a la izquierda:
Pero este argumento también es erróneo, pues, los timbales se afinaban en un intervalo de 4ª y no de 5ª (pensemos, por ejemplo, en todo lo que escribieron Bach, Haendel, Mozart… ). La tónica siempre se tocaba en el agudo y no podía ser percutida con la derecha:
Toda la iconografía y documentos muestran que, independientemente de la época, el país o las evoluciones tecnológicas, la espada se ha llevado SIEMPRE colgada del costado izquierdo para poder desenvainar con la derecha.
Que la espada penda del lado izquierdo es importante, porque eso determina por dónde se monta el caballo. Para que el sable no moleste, golpee al caballo o se caiga al subir a la grupa del animal, los caballos se montan SIEMPRE por su lado izquierdo. Aunque hoy en día se monte a caballo sin sable, la costumbre se ha mantenido (heredada, por supuesto, del mundo militar). Aquí tenéis unos vídeos que lo prueban.
Ahora que ya sabemos que el caballo se monta por su lado izquierdo, ¿cuál sería la colocación lógica de un par de timbales sobre su grupa? Evidentemente, si voy a montar por el lado izquierdo, la solución más inteligente y práctica es colocar el timbal pequeño a la izquierda para que moleste lo menos posible al montar. Por eso, el timbal grande (el grave) quedaría a la derecha del animal.
Cuando los timbales “bajaron” del caballo a la orquesta conservaron la disposición con el grave a la derecha, tradición que se ha mantenido en Alemania, Holanda, Austria, Hungría, Suiza… Esta es la razón (y no otra) que explica el porqué de la colocación centroeuropea.
Saber que los timbales se suben al animal DESPUÉS de que haya montado el timbalero hace que colocar uno u otro a uno u otro lado sea irrelevante. Cada caballería adoptó su estilo, colocando el timbal grave a a izquierda o derecha, por una simple cuestión de comodidad, gusto , tradición, azar…, pero nunca explicado por la cuestión de montar, pues ya sabemos que primero monta el jinete y, después, los timbales.
Las caballerías del Reino Unido, Francia, Italia, Suecia, Rusia, España…, colocaron (vete tú a saber por qué, pero estoy seguro que no es ninguna cuestión sesuda) el timbal grave a la izquierda. Otras caballerías lo colocaron a la derecha. Que no se haya llegado de forma natural a una solución común quiere decir que colocar un timbal u otro a uno u otro lado es irrelevante y no tiene importancia ninguna, pues todas la caballerías han transmitido órdenes y hecho música de una u otra manera sin problema ninguno.
Por supuesto, hace siglos, cuando una caballería decidió, vete a saber por qué, colocar el timbal grave a la izquierda o a la derecha, mantuvo esa disposición en concreto para siempre. De esa manera las ordenanzas y los toques se podían mantener de forma homogénea en el tiempo.
Diferentes caballerías llegaron a diferentes soluciones, y todas ellas fueron válidas. No podemos forzar una única explicación forzando un apriorismo, porque si esa explicación fuera la única válida, todas las caballerías hubieran llegado a esa misma explicación de manera natural, y vemos que no ha sido así.
Por tanto, colocar uno u otro a la izquierda es solo una cuestión de gusto o de la tradición de esa caballería en concreto. Hay muchos ejemplos de timbales graves a la izquierda, con lo que podemos empezar a sospechar que estamos ante una discusión bizantina.
Como veis, son muchísimos los casos en que el timbal grave se coloca a la izquierda. Por ello, cambio de opinión y creo que la colocación de los timbales es una mera cuestión de preferencia.
Discutir para tratar de encontrar una única respuesta es inútil, pues hemos visto que, a lo largo de los siglos, diferentes caballerías han montado los timbales de maneras diversas y todas ellas han hecho música sin problemas, exactamente igual que se hace hoy en día. Que no haya una única manera de montar los timbales prueba que no puede haber una única justificación para montarlos de una u otra forma, pues todas son válidas. Dejemos, pues, de hablar del sexo de los ángeles y hagamos música.
…et in Arcadia ego.
© David Valdés