David Valdés

Timbales en "El Mesías".

Se acerca ya la temporada de “Mesías”, obra omnipresente en las fechas navideñas.

 

Este año, debido a la coincidencia de la temporada de ópera y el concierto de Navidad, tocaré yo los timbales en la obra de Händel mientras mis compañeros se las ven en el foso con “Aida”. He comenzado a preparar los ensayos y me he encontrado con cosas curiosas en la partitura que paso a detallaros. Al final encontraréis mi propia edición de la parte. 

 

Hay algunos puntos en el celebérrimo coro nº 39 (“Aleluya”) que me chirrían. Algo falta, y parece que, al tocar, me estoy equivocando. Por ello, decidí estudiar los manuscritos. Digo manuscritos porque existen, que yo sepa, tres de ellos. Empecé por el más antiguo, el de 1741. El pasaje en cuestión, marcado con un rectágulo, tiene dos negras, marcadas con un óvalo: 

En esta época los timbales, por influencia de la caballería, aún estaban íntimamente relacionados con las trompetas, con las que solían tocar y doblar rítmicamente.

 

Como podéis ver, es una frase que se repite exactamente dos veces. Las trompetas tocan en ambas ocasiones lo mismo, pero los timbales, en lugar de tocar el mismo ritmo que estos instrumentos (corchea con puntillo-semicorchea), en la segunda frase tocan una negra (redondea en la imagen anterior). Tocar las mismas frases de manera distinta que las trompetas hace que resulte raro y parece que el timbalero se equivoca. Yo estaba convencido de que se trataba de un error, así que fui a ver el manuscrito de 1743/46:

Ese mismo pasaje, escrito por Händel unos pocos años después, dobla exactamente a las trompetas, lo que confirma mis sospechas de que la escritura original es un error. Ved que, lo que era una negra en 1741, en 1743 se convierte, doblando rítmicamente a las trompetas, en lo que yo considero es el ritmo correcto: corchea con puntillo-semicorchea.

 

El problema vuelve a surgir cuando estudiamos el último de los manuscritos: el de 1759/63.

Volvemos a encontrarnos, otra vez, con dos negras en lugar de doblar exactamente a las trompetas. Como ya tenemos el precedente del manuscrito de 1743, y como creo que es más lógico y musical que trompetas y timbales toquen el mismo ritmo, mi edición se decanta por incluir la misma figuración rítmica de las trompetas.

 

No se acaban aquí los pequeños detalles que me hacen sospechar de errores. Así, en este pasaje (marcado con un rectángulo) hay un par de negras que me molestan:

Durante todo el número hemos estado doblando no solo a las trompetas: también al coro. Hemos “cantado” con ellos “aleluya”, tocando más fuerte la sílaba tónica (“lu”) y más suave la siguiente sílaba (“ya”). Aquí volvemos a doblar a las trompetas y al coro, reforzando el texto “for ever and ever”. Igual que antes, la interpretación es tocar más fuerte la sílaba tónica (“e”) y más suave la siguiente (“ver”). De hecho, así lo escribe Händel, pero esas dos negras interrumpen el ritmo prosódico al hacer que no toquemos la sílaba débil (“ver”). ¿Por qué unas veces sí y otras no si las trompetas y el coro hacen exactamente lo mismo en dos frases que son idénticas? A mí no me convence esa figuración, pues no es coherente con el texto ni el resto de la orquestación. Además, cuando doblábamos la palabra “aleluya” siempre tocábamos la sílaba débil después de la tónica. En “ever” no, y eso me parece un error. Por ello fui a estudiar los otro dos manuscritos. Este es el de 1743/46:

Nada… Vuelven a aparecer las dos negras. Veamos qué pasa en el de 1759:

Volvemos a tener negras. Como mi opinión es que estamos ante un error, pues los timbales deberían doblar la palabra “ever” junto con el coro y las trompetas, mi edición convierte esas negras en dos corcheas. Como ya tenemos el precedente de un error en un pasaje anterior, es posible que lo que yo considero sea una falta se haya perpetuado en todos los manuscritos (luego en ediciones basadas en ellos). No me duelen prendas en modificar lo que creo es un error si con ello soy coherente con el resto de instrumentos y mejoro musicalmente la parte (para un oyente atento, no doblar al coro y a las trompetas se percibe, claramente, como algo extraño). 

 

Respecto a los finales, era práctica común en la época que los timbaleros improvisaran pequeñas cadencias. He escrito algunas, y he usado en las últimas partes del compás ritmos anapestos (corta-corta-larga), pues ayudan a crear la sensación de ritardando (frente a los ritmos dáctilos larga-corta-corta, que son muy “conducentes” y mueven hacia delante). Por supuesto, estas cadencias son solo una opción dentro de las casi infinitas posibilidades. Si tocáis esta edición, os animo a escribir o a improvisar vuestras propias cadencias.

 

Tened en cuenta que las indicaciones de interpretación pueden no servir dependiendo del criterio del director o de lo que hagan nuestros colegas trompetas. Sed flexibles y adaptaos al contexto musical siempre cambiante.

 

Podéis descargar el archivo pdf en el siguiente enlace:

Si tocáis mi edición, os agradeceré que me etiquetéis en redes sociales, pues es curioso y agradable ver en qué lugares del mundo está siendo interpretada.

 

 

…et in Arcadia ego.

© David Valdés