David Valdés

"Xilofono basso" en "Turandot" (G.Puccini).

“Turandot”, de Giaccomo Puccini, está orquestada para timbales, caja, bombo, platos, tam-tam, campanas tubulares, glockenspiel (de teclado), gongs afinados (los mismos que en “Madama Butterfly”), triángulo, xilófono y xilófono bajo en el foso; un tamtam y una caja china grande en el escenario. En una futura entrada os hablaré de los gongs afinados, pero hoy trataremos del xilófono bajo, instrumento sobre el que apenas hay información, solo se usa en esta ópera y suele elegirse incorrectamente.

Turandot

Para llegar al fondo de este asunto debemos conocer a un personaje fundamental en esta historia: Galileo Chini. Chini fue el encargado del diseño de los decorados para “Turandot”, pero ya había trabajado con Puccini en “Gianni Schicchi”. Artista polifacético (ceramista, pintor, decorador, escenógrafo…), fue contratado por el rey Chulalongkorn Rama V de Siam (actual Tailandia) para decorar y pintar los frescos del nuevo palacio Ananta Samakhom. Permaneció en Siam entre 1911 y 1913 trabajando para el rey (Rama VI, pues Rama V había fallecido en 1910), de donde volvió con una importante colección de objetos orientales que donó en 1950, algunos años antes de su muerte, al museo etnográfico de la universidad de Florencia.

 

Entre los objetos que Chini trajo de Siam se encontraba un Ranat Thum, “pariente” grave del Ranat Ek. El Ranat Thum tradicional tiene 18 láminas de madera (de palorrosa o bambú) dispuestas sobre una caja de resonancia con forma de barca, adoptando el teclado forma en “U”.

Mientras trabajan juntos en “Turandot”, Puccini conoció el Ranat Thum de Chini y decidió usarlo en su ópera. Junto con los gong afinados darían el color oriental. Puccini no usó el instrumento de Chini, sino que encargó una copia (así se dice en la web oficial de este último). ¿Por qué una copia y no el original? Mi opinión es que el Ranat Thum original estaba afinado, lógicamente, en alguna escala “exótica” y no tendría cabida en un sistema temperado occidental. Así, manteniendo el timbre y “sabor” oriental, la copia sí podría usarse en una orquesta moderna.

 

La parte de xilófono bajo de “Turandot” incluye todas estas notas (las marcadas con asterisco tienen también su correspondiente enarmónico en la partitura):

Si os fijáis, el registro del instrumento que encargó Puccini son exactamente 18 notas, lo que no es casualidad, pues es el número de láminas que tienen los Ranat Thum tradicionales.

 

El xilófono bajo para el que orquestó Puccini es un instrumento único, pues solo aparece en “Turandot” (en ninguna otra obra de ningún otro compositor). Es pues, un singular instrumento que solo aparece una vez en todo el repertorio, creado expresamente para esta ópera y que fue copiado de un Ranat Thum y adaptada su afinación a un estándar moderno occidental.

 

Al contrario de lo que ocurre con el xilófono orquestal “normal”, que es transpositor (suena una octava por encima de lo que está escrito), viendo la partitura de dirección queda clarísimo que el xilófono bajo debe sonar en la tesitura escrita, sonando notas reales, pues acompaña o dobla a los instrumentos graves (incluso a los timbales). Así, un xilófono estándar no sería una buena solución, pues no daría las notas en el registro correcto (aparte de que ya hay una xilófono “normal” en la orquestación de Puccini).

 

Una marimba podría ser un buen sustituto, pero esta opción presenta varios problemas:

 

1.- Una marimba 4.3 , la más cómoda de usar por tamaño (más fácil de transportar y que ocupa menos espacio en un foso), solo llega hasta el La grave, con lo que no podríamos tocar el Sol que escribe Puccini (ver gráfico más arriba). Además, nos “sobrarían” muchas notas en el registro agudo que no tocaríamos (más de dos octavas), lo que sería poco práctico.

 

2.- Para solventar el problema anterior deberíamos usar una marimba que llegara hasta el Mi o el Fa grave, y estos instrumentos son muy poco habituales. Seguiríamos teniendo el problema de un exceso de registro agudo y se incrementaría el problema de espacio en el foso y la incomodidad de transportarlo, ya que es un instrumento más grande.

 

3.- La solución sería una marimba de 5 octavas, pero volvemos a tener un exceso de notas que no se utilizan y un verdadero problemón de espacio y manejabilidad, pues se trata de un instrumento inmenso que daría mucho problemas en el foso.

 

Existen xilófonos bajos de tipo Orff, pero ninguno de ellos tiene el registro adecuado, pues no llegan hasta el Sol (se quedan en el Do):

La solución es compleja, pues el xilófono bajo fue creado expresamente para “Turandot”. Una marimba podría ser la solución, pero es tremendamente incómoda y, por otra parte, tampoco tiene el timbre original, pues la afinación de sus armónicos no da el carácter oriental que expresamente buscó Puccini y encontró en el Ranat Thum.

 

La mejor solución (y la más auténtica desde el punto de vista del timbre y el carácter) sería encargar un instrumento específico, tal y como se hizo en 1924, pero entiendo que puede no ser práctico. Quitar las láminas concretas a una marimba y hacer un soporte y resonadores a medida podría ser también una solución.

 

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Aclarado, entonces, de qué instrumento se trata y su origen, considero de suma importancia asegurarnos de su registro y en qué octava debe tocar, pues sobre esto también existe mucha confusión. Nada mejor para ello que estudiar la partitura de dirección.

 

Así, en la primera entrada (9 compases antes del 11 de ensayo), el xilófono bajo (marcado en verde) dobla al fagot, a los bajos del coro y a las violas (todos ellos marcados en azul). Hay una lógica aplastante: el xilófono bajo dobla las voces graves del coro, el xilófono “normal” a los tenores y el glockenspiel a las sopranos. Claramente se establece el registro de cada instrumento de láminas en esta seccción, donde la misma melodía se refuerza en varias octavas.

En la siguiente intervención, cuatro compases antes del número 14 de ensayo, el xilófono bajo (en verde) dobla exactamente a la segunda trompa y a los bajos del coro (en azul). Ved también que el glockenspiel dobla a la madera aguda y que se establece un juego de respuestas a la octava entre el xilo “normal” y el bajo idéntico al que se produce entre la 1ª y 2ª trompa

El siguiente pasaje, cuatro compases después del nº 14, vuelve a mostrar que el xilófono bajo refuerza a los trombones y a los bajos del coro.

Vuelve a ocurrir lo mismo en el siguiente pasaje, 13 compases antes de 15: el xilófono bajo dobla a los trombones y las voces graves. Que el xilófono bajo toque todo corcheas y no doble exactamente la melodía es para que se produzca, con el triángulo, el bombo, el glockenspiel y el xilo ese juego de tiempos y contratiempos.

En el nº 16 está todo muy reforzado en diferentes octavas, pero el xilófono bajo dobla a los fagotes, trombones, voces graves, chelos y contrabajos (sí, ya sé que el contrabajo suena una octava por debajo).

Viene ahora, para mí, una de las pruebas más sólidas de que el xilófono bajo debe tocar en la tesitura real donde está escrito, pues el xilo y el timbal tocan un solo al unísono.

Antes de 23 funciona como soporte armónico de las trompas, trompetas y xilófono…

…y después de 23 se suma el 2º trombón y, más adelante, todos ellos, el fagot y el trombón contrabajo.

Después de 47 tenemos un solo.

El segundo acto comienza doblando al corno inglés y a las trompas. Ved que este es el registro más agudo en el que toca el xilófono bajo en toda la ópera.

13 compases después de 22 y 11 después de 23 tenemos un solo con los contrabajos.

Seis compases después de 56 tocamos con el fagot.

Para terminar, la última intervención, ya en el tercer acto, se toca junto a los fagotes, los timbales, los chelos y los contrabajos.

Es por todo esto que la parte de xilófono bajo debe tocarse en la notación real. El xilófono “normal” es un instrumento transpositor, pues suena una octava por encima de lo escrito. No es raro que, viendo escrito “xilófono” (aunque sea el bajo), tendamos a asociarlo con la transposición, pero no es este el caso, pues es un instrumento que se construyó expresamente para “Turandot” y dobla claramente la voces graves, dejando al xilófono habitual y al glockenspiel que doblen las voces intermedias y agudas, respectivamente.

 

Un problema similar lo encontramos en Bartok, que escribió sus partes de xilófono en la tesitura real, lo que hace que hoy en día las estemos tocando una octava por encima de como en realidad deberían sonar.

 

Espero hacerme con un xilófono bajo con el que poder tocar esta maravillosa ópera. Os haré llegar alguna grabación en cuanto me sea posible.

 

 

…et in Arcadia ego.

© David Valdés