David Valdés

In memoriam John Bergamo.

Ayer, 19 de octubre, falleció John Bergamo.

© John Bergamo
John llevaba cierto tiempo con problemas de salud que no pudo superar y, por desgracia, nos ha dejado.
 
Coincidí con John Bergamo en los Cursos Internacionales de Percusión de Cocentaina 1999 y 2000. Aparte de conocer a un excelente persona conocí a un gran músico y profesor. De él aprendí cosas totalmente nuevas para mí, como las talas y ragas indias y el takadimi. Me abrió la puerta al mundo de los frames drums,  me dio a conocer compositores que escapaban a mi radar y me sorprendió por su amplia y rica cultura. De su interés por diversas disciplinas da cuenta el hecho de que en su tarjeta de visita se presentara como “percusionista, compositor y jardinero”.
 
Remo tenía una línea de instrumentos diseñados por él que incluían lo que a mí me parecía un tetraskel, tan habitual en Asturias:
Kanjira modelo John Bergamo. © REMO
Kanjira modelo John Bergamo. © REMO

Yo pensaba que se trataba del símbolo solar tan habitual en las sociedades agrícolas (como la asturiana), pero él me comentó que se trataba de otra cosa: cuatro nueves invertidos unidos por la base. Para él la perfección venía representada por el nueve, pues al sumar las cifras que componen sus múltiplos siempre se vuelve a obtener el número 9.

 

Una muestra:

 

9×2=18; 1+8=9

9×3=27; 7+2=9

9×4=36; 3+6=9

9×5=45; 4+5=9

9×6=54; 5+4=9

9×7=63; 6+3=9

9×8=72; 7+2=9

9×10=90; 9+0=9

9×11=99; 9+9=18; 1+8=9

9×12=108; 1+0+8=9

9×13=117; 1+1+7=9

9×14=126; 1+2+6=9

 

Su percepción matemática del mundo no era según una base decimal, sino en base nueve, a la que atribuía la perfección, de ahí el símbolo en sus instrumentos.

 

Fascinado por su teoría, nos escribimos durante un tiempo. Yo le mandaba objetos relacionados con el tetraskel debido a la grandísima similitud con su símbolo y el me mandaba algún disco. Algunos acontecimientos de mi vida también los ligué al número 9 debido a la influencia de John.

 

Ayer se nos fue una gran persona. Descanse en paz.

 

…et in Arcadia ego.

© David Valdés