David Valdés

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Campanas en la "Sinfonía fantástica", de Berlioz.

En esta nueva entrada cambio de tercio y os enseño un vídeo tocando las campanas en la “Sinfonía Fantástica”  (H. Berlioz). Es una curiosidad, ya que escapa al ojo del espectador pues, para simular lejanía, sucede fuera del escenario (interpretación de la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias).

Este movimiento cita literalmente el “Dies Irae”, el canto llano de la misa de difuntos (que ya mencionamos en anteriores entradas). Dado que su título es “Sueño de una noche de Sabbath” (un sabbat es un aquelarre), parece una buena idea utilizar dicha melodía para recrear el ambiente lúgubre propio de estas reuniones.

Goya el quelarre

La partitura pide dos campanas afinadas en Do y Sol. Berlioz aclara que varios pianos al frente del escenario podrían sustituirlas si es que no disponemos de ellas.

Hoy en día se emplean campanas tubulares, placas, sintetizadores, samplers… (la opción de los pianos está prácticamente en desuso). Es obvio que la complejidad de armónicos de unas campanas “reales” nada tiene que ver con unas tubulares (además de su volumen, timbre…), así que contar con unas magníficas campanas “de verdad” fue toda una experiencia. El peso de estas dos preciosidades es infernal (los montadores todavía las maldicen), y también lo es el de los martillos de bronce que usé para golpearlas (unos 5 kg cada uno).      

Salí del escenario después de tocar la parte de tambor militar del anterior movimiento (“Marcha hacia el cadalso”) y me coloqué entre bambalinas para tocar la parte de campanas (dada su baja altura mi postura es un poco forzada). El volumen que producen estos dos intrumentos es brutal y, aunque en el vídeo no se aprecia, llevo tapones en los oídos.

 

Un monitor de vídeo me muestra al director de espaldas, captado por una cámara situada en la sala principal: de esta forma puedo saber cuándo tocar (toda referencia sonora es inviable, pues el volumen de las campanas es tal que, una vez dado el primer golpe, ya no se oye absolutamente nada más). Dado que no estoy con el resto de la orquesta, la distancia con respecto a ella es considerable, así que toco un poco por delante para que, sumando la distancia, el resultado final sea estrictamente “en tempo”.

 

El sonido no es todo lo bueno que quisiera, pues es el de la propia cámara, pero espero que este vídeo haya servido para “colaros” en una parte de la “Sinfonía Fantástica” que nadie ve.

 

…et in Arcadia ego.

© David Valdés